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Uvas

Con el final del verano e inicio del otoño llega a las fruterías las uvas, una fruta que desde la antiguedad es básica en la dieta mediterránea junto al trigo y el olivo.
La uva es una fuente muy importante de azúcares de rápida asimilación y posee un alto valor calórico, un efecto que se ve aumentado si la tomamos en forma de pasas.

Las proantocianidinas que contienen le dan un efecto alcalinizante muy importante, ya que permite regresar el medio celular a su estado natural (con la gran cantidad de reacciones producidas se vuelve ácido y las células se oxidan), eliminando los radicales libres siendo así un potente antioxidante natural, con lo que retrasa el envejecimiento celular y ayuda a prevenir de la aparición de posibles afectaciones cancerígenas. Gracias al reservatrol, presente en la piel, y que interviene en el metabolismo de los lípidos permite ser una fruta indicada para el control del colesterol sanguíneo evitando la formación de plaquetas de ateroma en las arterias con lo que se reduce el riesgo de sufrir accidentes cardiovasculares y cerebrales.

Como todas las frutas es un alimento saludable y recomendable para todo el mundo, deben tomar precaución los diabéticos por la gran cantidad de glucosa y aquellas personas con obesidad debido a su alto contenido calórico. En niños es muy indicado que tomen uvas porque la rápida asimilación de los azúcares que contiene actúan de combustible directamente para el cerebro que usa glucosa en muchas de sus funciones. A parte, en personas de edad avanzada su efecto de laxante natural por su gran contenido en fibra y de diurético permite que el organismo funcione de manera óptima.

Finalmente, para deportistas, sobretodo en forma de pasas, es ideal para durante la sesión de entrenamiento o competición o bien al final de la actividad, por su contenido en azúcares (aquí). Por otro lado aporta gran cantidad de minerales como calcio, magnesio y fósforo que intervienen de forma directa en la reconstrucción ósea y son importes en la contracción muscular, y por último, la cantidad de vitaminas B (las vitaminas de la energía) permite que el metabolismo de los hidratos de carbono aproveche mejor la energía (aquí).