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La alimentación puede ser una ayuda muy importante para la circulación. Generalmente se conoce como mala circulación aquella en que la sangre circula con dificultad.

Una dieta inadecuada puede ser responsable del espesamiento de la sangre, con la aparición de coágulos, que dificultan la fluidez sanguínea y pueden provocar anomalías o accidentes vasculares, como hemorroides, dolor de cabeza, varices, celulitis, infartos, anginas de pecho, derrames cerebrales…

Alimentos poco adecuados

Uno de los factores que influyen de forma más negativa sobre la circulación de la sangre, es el contenido en grasas saturadas de los alimentos. Este tipo de grasa se encuentra en los lácteos enteros, la nata, la mantequilla, los embutidos, el tocino, la repostaría industrial elaborada con aceites de coco o de palma, numerosos platos precocinados, etc. Un consumo excesivo de alimentos ricos en grasa saturada tiende a aumentar los niveles de triglicéridos y colesterol plasmáticos y aumenta la viscosidad de la sangre, lo que dificulta su circulación.

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Alimentos aconsejados

Existen diferentes alimentos que gracias a su composición y características, contribuyen a mejorar los problemas de circulación sanguínea. La grasa poliinsaturada al contrario que la saturada, tiene la capacidad de disminuir la viscosidad de la sangre, por lo que favorece la corriente sanguínea.

Este tipo de grasa se encuentra en los aceites de semillas (girasol, maíz, soja...), los frutos secos y el pescado azul. Además estas grasas aumentan el "colesterol bueno" y hacen que el "colesterol malo" no se acumule alrededor de las arterias, por lo que evitan la formación de placas en las paredes de los vasos sanguíneos.

Resulta también beneficioso consumir alimentos ricos en potasio. El potasio, al contrario que el sodio, tiene la propiedad de eliminar el agua por lo que es interesante incluir en la dieta alimentos que contengan este mineral, como hortalizas y verduras, frutos frescas, cereales integrales, levadura de cerveza y legumbres. Además, los alimentos vegetales son ricos fibra, un elemento muy beneficioso en caso de sufrir problemas de circulación, ya que la fibra tiene la facultad de captar ciertas sustancias a nivel intestinal impidiendo su absorción, entre ellas el colesterol y las grasas. De ahí la importancia de que incluir abundantes vegetales cada día y en cada comida, sobre todo si se sufren problemas circulatorios.

Alimentos que mejoran la circulación

Frutos rojos: moras, frambuesas, arándanos… Previenen el envejecimiento y el deterioro de las paredes arteriales y venosas. Favorecen el buen estado de los vasos sanguíneos por su acción antiinflamatoria y vasoconstrictora (contrae los vasos).

Atún: Este pescado azul destaca por su alto contenido en ácidos grasos omega 3 que, junto a unos hábitos de vida saludables, favorecen la buena circulación, contribuyen a regular la hipertensión arterial, aumentan los niveles de colesterol bueno, reducen los triglicéridos y previenen la obstrucción de las arterias.

Pimiento rojo: Incluye gran cantidad de betacaroteno y vitamina C. Ambos nutrientes son antioxidantes y protegen al organismo de las agresiones externas y previenen el desgaste del sistema circulatorio.

Ajo y cebolla: Favorecen la circulación y tienen un efecto desinfectante en caso de úlceras en las piernas.

Cereales integrales: Previenen el estreñimiento y evitan la acumulación de sangre en la zona pélvica y en las piernas, además de contribuir a eliminar toxinas para que la sangre circule con facilidad.

Frutos secos: Hacen más fluida la sangre, disminuyen su viscosidad y reducen el riesgo de coágulos.

Nueces: Contienen aceites esenciales y óxido nítrico que actúa como vaso-dilatador.

Miel: Asegúrate de que es de buena calidad y de que está cruda, el calor hace que pierda parte de sus propiedades. La miel de Castaño se recomienda especialmente. La miel es un buen sustitutivo del azúcar blanquilla que es muy mala desde el punto de vista nutritivo (favorece la dilatación anormal de los vasos sanguíneos).

 

 

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El consumo de líquidos

Cuando se presentan problemas de circulación, es importante además de llevar una dieta abundantes vegetales, aumentar el consumo de líquidos, ya que facilitan la eliminación de toxinas y mejora la circulación sanguínea.

El agua, es la bebida más recomendable, si bien existen otras bebidas beneficiosas y que en algunos casos resultan más fáciles de tomar como los zumos de frutas y hortalizas o los caldos de verduras. Un modo de ingerir agua es en forma de infusiones. Resultan especialmente aconsejadas las de té rojo, diente de león u ortosifón gracias a su acción diurética. Además existen estudios en los que se demuestra que el consumo regular de té rojo mejora la circulación sanguínea, por lo que una taza al día de este té podría resultar beneficiosa en caso de sufrir problemas de circulación.

 

Y hacer ejercicio habitualmente (caminar, nadar, correr...), mover las piernas o tenderse con las piernas en alto unos minutos, es la mejor manera para favorecer el retorno venoso y mejorar los síntomas asociados a una mala circulación.

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Susanna Domínguez

 

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