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Dónde está el orígen1

 

Cuando nos duele alguna parte de nuestro cuerpo, todos queremos saber el porqué. Pero rara vez, pensamos que el origen de nuestro dolor puede estar en el sitio más inesperado.

Aprovechemos el ejemplo utilizado en nuestra última publicación. Imaginemos que nuestro cuerpo está formado por un conjunto de piezas que se encuentran en equilibrio. Cuando una de estas piezas se encuentra desviada de su posición, las otras deben moverse para que la estructura se mantenga en equilibrio. Aunque esta nueva estructura también mantenga un equilibrio global, si analizamos pieza a pieza veremos que algunas de ellas se encuentran en situación de desequilibrio. Este desequilibrio provoca un exceso de tensión o estrés mecánico, que trasladado de nuevo a nuestro cuerpo, puede ser el causante del dolor.

¿Debemos fijarnos sólo en la zona dolorosa?

La zona de dolor no tiene porqué ser la causante real del desequilibrio, sino simplemente el punto más frágil de la estructura o donde se ha reunido una mayor carga.

Equilibrio:

Nuestro cuerpo posee tal grado de complejidad que no solo se limita a lo comentado anteriormente. Todo este equilibrio que hemos hablado en estática debe mantenerse en dinámica, es decir, cuando nos movemos. Así pues, todas estas piezas deben ser móviles las unas con las otras y a la vez en su justo grado (es decir, no deben moverse ni más ni menos de lo que les corresponde). Para mantener este equilibrio, nuestras articulaciones disponen de múltiples estructuras encargadas de darnos estabilidad y equilibrio (ligamentos, tendones, cartílagos, músculos, entre otros). Si una pieza sale de su lugar, estas estructuras son sometidas a un estrés mecánico que puede causar dolor, ya sea por lesión real o bien como mecanismo de defensa para que modifiquemos nuestra posición y evitar así la lesión.

Mediante un buen equilibrio, toda esa estructura que es el cuerpo humano podrá moverse. Pero además queremos que ese movimiento sea el mejor posible para cada persona. Por este motivo, el movimiento persigue dos funciones básicas:

Movilidad:

La primera es la más evidente, ya que la ejercitamos constantemente para cualquier actividad que queremos hacer.

amortiguación de las cargas:

La segunda acostumbra a pasar más desapercibida, pero no por esto es menos importante. Esta segunda nos proporciona la buena calidad y cantidad de movimiento a la hora de movernos. El movimiento protege nuestros huesos de los impactos producidos al andar, por ejemplo. Sin una buena amortiguación, las fuerzas a las que estamos sujetos constantemente las personas no se transmitirían de forma correcta y nuestros huesos no soportarían los impactos y terminarían por romperse.

Dónde está el orígen2Las cadenas musculares:

El cuerpo humano se trata de una estructura donde todas sus piezas están comunicadas mediante lo que se llama las cadenas musculares. Por este motivo, cuando una articulación pierde capacidad de movimiento, las otras deberán compensarlo aumentando su movimiento. Este aumento provocará un aumento de tensión o estrés en sus estructuras de sostén.

Compensación:

Constantemente en nuestra vida, todas las piezas se van moviendo y aparecen pequeños o grandes desajustes en algunas de ellas. El cuerpo lo que siempre hace es responder e intentar solucionar el problema. Como fisioterapeutas pretendemos que todas las piezas se muevan y que cuando el cuerpo por sí mismo no es capaz de rectificar el error, nosotros ayudamos al cuerpo y le proporcionamos los instrumentos para que él sea capaz de corregir el problema.

Esperamos que os guste el texto y también vuestros comentarios. Estamos a vuestra disposición para cualquier duda.

David Boatella Cortina

Pol Amigo Mustarós

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LA ARTROSIS

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