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Las roturas musculares en el ámbito deportivo son una de las mayores preocupaciones para los deportistas. A pesar de ser conocida por todo el mundo y tener una elevada incidencia en futbol, básquet y otros deportes, las pautas de tratamiento no siguen un modelo único y hay disparidad de opiniones a la hora de cómo tratar la patología.

Existe en nuestra sociedad una leyenda urbana sobre las roturas musculares y es que la mayoría de gente piensa que cuando se hace una rotura tiene que hacer reposo absoluto hasta que no haya cicatrizado la lesión. Tenemos que quitarnos ese pensamiento de la cabeza ya que es falso y tenemos que tener un nuevo enfoque de la patología, que a continuación os exponemos.

¿Qué hacer ante una rotura muscular?

Para entender esta nueva visión de la patología es importante que tengamos claro que existen cuatro principios básicos a tener en cuenta a la hora de la reparación muscular:

  1. La inflamación es necesaria ya que es el mecanismo que tiene nuestro cuerpo para reparar el tejido lesionado.
  2. La velocidad de regeneración muscular es directamente proporcional al metabolismo aeróbico.
  3. La correcta movilización de la zona afecta no solo no retrasa el tiempo biológico de la cicatrización sino que favorece que esta se realice de forma correcta.
  4. La regeneración tiene que conseguirse con molestia pero sin dolor funcional. Entendemos por molestia, el dolor que no modifica la función.

Es importante recordar que estos principios serán tan validos cuanto menos importante sea la lesión. Actuaremos con mayor precaución cuanto más importante sea la lesión muscular debido a las posibles complicaciones.

Es importante destacar también que hay que tener mucho cuidado con los AINES, ya que pueden obstaculizar la fase de limpieza del foco de la lesión y retardar la cicatrización. Además, también pueden favorecer un sangrado de la lesión.

Guía de actuación

Remarcar que esta guía clínica se refiere a las lesiones de grado I y algunas de grado II, ya que las lesiones de grado III necesitaran un período más amplio de curación.

las primeras 24-48 horas:

A partir del tercer día:

Como podemos observar desde el inicio de la lesión ya podemos empezar a realizar distintos ejercicios para favorecer la reparación del músculo lesionado. Hemos hecho hincapié en la parte inicial del tratamiento ya que es donde la mayoría de gente comete el error de hacer reposo absoluto.

Una vez recuperada la lesión y haya realizado un buen reentrenamiento a la actividad deportiva, también pautaremos a nuestro paciente una serie de ejercicios de prevención para evitar una posible recaída de la lesión.

Esperamos que este texto os haya servido para dar un nuevo enfoque a esta patología. Seguro que en vuestra vida alguna vez habéis sufrido alguna rotura muscular. Nos gustaría que nos explicarías vuestras experiencias y como os las trataron.

 

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TRATANDO LA SINGULARIDAD

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