Tanto un músculo como el otro tendemos a entenderlos como músculos aislados, uno ayuda al control pélvico y lumbar mientras que el diafragma tiene una función dinámica en la respiración y otra tónica ayudando al esfínter entre el esófago y el estómago a cumplir con su cometido. Pero, ¿su estado afecta a nuestra postura? En este artículo miraremos de nombrar algunos aspectos importantes que debemos tener presente al realizar un trabajo de mejora postural o reequilibrio muscular.

NORMALIZAR DIAFRAGMA Y TRANSVERSO portada

La perfecta relación entre el transverso del abdomen con el diafragma tendrá una incidencia muy grande en la actitud postural y en la eficiencia del reparto de la presión en todo el conjunto abdominal.

Espacio abdominal como transmisor de fuerzas:

Un buena relación entre las estructuras limitantes del espacio abdominal (diafragma, columna lumbar, musculatura perineal y transverso del abdomen) hará que cualquier variación de presión (esfuerzo, movimiento, tosido, etc.) se reparta equitativamente en todo el espacio y como consecuencia haya un mayor aprovechamiento de las fuerzas en piernas o brazos, y con menor riesgo de sufrir una lesión derivada de esta variación de presión.

El espacio abdominal está delimitado por el diafragma en su parte superior, a bajo por los músculos perineales, por detrás por la columna vertebral lumbar y por delante y laterales por los llamados músculos abdominales (transverso del abdomen, oblicuo menor, oblicuo mayor y recto del abdomen).

Al finalizar un entrenamiento es habitual realizar una serie de ejercicios para “estirar” las zonas musculares que han tenido una mayor participación a lo largo de la práctica.

¿Qué entendemos por “estirar”?

No es más que el trabajo en fase excéntrica de forma mantenida de una zona o grupo muscular, aprovechando la facilitación del movimiento que éste hace al relajarse.

Contracturas trapecio 13

 

Los hábitos cotidianos, las distintas tareas dinámicas de nuestra vida diaria, malos hábitos posturales, la mayoría de éstos tienen en común la predominancia de la musculatura anterior sobre la musculatura posterior. A la larga, si no hay un trabajo complementario y consciente, acaba por generar un desequilibrio antero-posterior que se puede manifestar de distinta forma y patologías.