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 LA PÉRDIDA DE SENSIBILIDAD A LA INSULINA

La insulina es una hormona crucial para el funcionamiento celular y que las fábricas de producción de energía de las células, que son las mitocondrias, funcionen con eficiencia y la célula de cualquier tejido no se vea envuelta en un proceso de oxidación interna y de su entorno cercano.

En este artículo intentaré exponer la importancia de que nuestro organismo mantenga una correcta sensibilidad a esta hormona para evitar caer en patologías importantes si no tomamos las medidas pertinentes cuando el cuerpo nos está avisando de que nuestros tejidos no están siendo capaces de fijarla bien y por tanto ser eficientes.

LA HORMONA DEL ANABOLISMO:

La insulina es una hormona segregada por el páncreas cada vez que se eleva la glucosa en sangre. Cuando las diferentes células del cuerpo captan la insulina entran en un proceso de almacenamiento de energía y se detienen todos los procesos de reparación y limpieza que hasta ese momento se estuviesen llevando a cabo.

La insulina es una llave que permite abrir la puerta a la glucosa sanguínea para que pase de la sangre al interior de todas las células de nuestro cuerpo excepto los glóbulos rojos que no necesitan de la insulina para captar la glucosa.

Sabemos que el tejido muscular es la principal diana de fijación de la insulina por eso es importantísimo que nuestros músculos sean competentes, que usen esa glucosa captada gracias a su sensibilidad a la insulina para reparar y reconstruir tejido muscular pero también para rellenar sus depósitos de glucógeno cuando se agotan.

LA PÉRDIDA DE FUNCIÓN  HORMONAL DE LA INSULINA:

Esta alteración puede darse, principalmente, por dos motivos, bien porque el páncreas no sea capaz de fabricar suficiente hormona o bien porque los tejidos receptores de la hormona no puedan captarla.

Cuando  el fallo se origina primariamente en la glándula estaríamos ante un proceso de autoinmunidad o alteración genética. En cambio cuando hay falta de sensibilidad a la insulina en los tejidos básicamente se produce por dos causas.

LA PÉRDIDA DE SENSIBILIADA A LA INSULINA GRÁFICO

Puede deberse a que haya un exceso de hormona circulante de manera continuada durante mucho tiempo, esto acaba provocando un apalancamiento de los distintos tejidos y reduzcan así su expresión para captarla pues hay abundancia.

El segundo motivo es que aquel tejido que debe recibir la hormona se encuentra en un proceso continuado de inflamación no resuelta. En este caso el órgano receptor se ve envuelto en una pérdida de funcionalidad y se ve afectado también la captación de la hormona.

EFECTOS SISTÉMICOS

La pérdida de sensibilidad a la insulina es la gran motivadora de que se altere la función de gran cantidad de órganos y tejidos en nuestro organismo.

Cuando se altera la captación de la insulina, provoca una reacción inmediata en el páncreas para producir más cantidad de hormona (Hiperinsulinemia compensatoria). De forma puntual es una buena solución, pero cuando sucede de forma mantenida en el tiempo es un grave problema.

La hiperinsulinemia compensatoria, aumenta o acelera la acumulación de grasa y lo hace alterando el equilibrio entre las proteínas que regulan la formación de tejido adiposo. De tal forma que estimula un exceso de producción de proteínas señalizadoras de inflamación, que de postre, está redundando en la pérdida de sensibilidad a la insulina.

Tal y como he mencionado unos párrafos antes, todas las células de nuestro organismo dependen de la insulina para poder captar la glucosa de la sangre excepto los glóbulos rojos, por lo tanto, una afectación en la sensibilidad a la insulina tendrá una afectación global y no debemos quedarnos en que es un problema del metabolismo de las grasas y los carbohidratos.

Lamentablemente, desde el momento en que entramos en una situación de hiperinsulinemia compensatoria diferentes órganos y tejidos de nuestro cuerpo se están viendo afectados y están perdiendo funcionalidad. (En este artículo puedes encontrar algunos signos y síntomas corporales de resistencia a la insulina)

La hiperinsulinemia compensatoria, si no le ponemos remedio antes, provocará el colapso y agotamiento de las células beta del páncreas encargadas de la producción de insulina, y será entonces cuando debutemos en una diabetes mellitus tipo 2.

Como repercute en todas las células del cuerpo, su afectación será sistémica, así es posible que antes de debutar con la diabetes suframos de problemas de hígado graso, hipertensión arterial, problemas de visión, de riñón, alteración de las hormonas sexuales, también de las tiroideas y problemas cardiovasculares.  Incluso es posible que muchas personas  fallezcan antes de completar la evolución hacia la diabetes tipo 2 debido a las complicaciones derivadas de la hiperinsulinemia compensatoria.

¿QUE ELEVA LA PRODUCCIÓN DE INSULINA?

Los tres factores más determinantes que provocan un exceso de producción de la insulina son la alimentación, el estrés y la competencia de la musculatura.

Aquello que comemos y cuándo comemos tiene una incidencia enorme en los picos de insulina que segrega el páncreas.

Son dos pasos que deberían ir de la mano, pero cada persona deberá elegir conscientemente por cuál de los dos decide empezar si por la elección únicamente de alimentos y dejando atrás todos los productos alimentarios ultraprocesados, o bien, por ampliar las horas de ayuno nocturno adelantando la última comida del día y retrasando la primera. (Aquí puedes leer más sobre cómo la alimentación puede convertirse en un estresor negativo)

Este segundo aspecto debería llevar implícito eliminar las comidas entre las tres grandes ingestas diarias ya que ello supondría tener niveles de insulina elevados de forma regular.

En cuanto al estrés, sea de la naturaleza que sea el estresor, provoca una elevación de la hormona cortisol. Ésta hormona está diseñada para una situación puntual de peligro o en la que hemos de reaccionar, es por eso que envía señales a nuestro organismo de que necesita la energía en los músculos y en el cerebro, para ello es necesario elevar la glucosa sanguínea.

Frente a los estresores actuales más psico-sociales la reacción es la misma, elevación de la glucosa, y detrás va la producción de insulina y si es mantenido por mucho tiempo, como ya hemos visto, se produce la hiperinsulinemia compensatoria.

Entendiendo qué implica la elevación de cortisol en cuanto a la disponibilidad de energía es fácil comprender porque una persona en situación de estrés tiene mayor rigideza muscular, problemas para dormir, le da vueltas mentalmente a una situación constantemente, elevación de la frecuencia cardíaca, o problemas digestivos e intestinales.

Finalmente respecto a la actividad física, este meta-análisis de la revista científica Nature (Circadian rhythms and exercise —re-setting the clock in metabolic disease) nos informaba que tanto el ejercicio aeróbico como el de fuerza son buenos mecanismos para mejorar la sensibilidad a la insulina de los músculos.

Decidamos la modalidad de ejercicio que decidamos debemos tener presente que hay un momento del día ideal para cada tipo de actividad y que deberíamos ajustarnos a esos horarios si queremos sacar el máximo beneficio del entrenamiento (en este artículo encontrarás detallado el momento ideal para cada modalidad de ejercicio).

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