LAS TRES SEÑALES DEL HAMBRE

El hambre es una señal que nos envía nuestro cerebro para indicarnos que necesitamos ingerir comida. Las señales de hambre real dependen de un equilibrio perfecto entre varias hormonas, pero principalmente entre tres de ellas. La insulina, la leptina y la grelina.

En este artículo intentaré exponer la importancia de mantener cuanto más estable mejor esta relación hormonal para evitar caer en patologías importantes si no tomamos medidas cuando nuestro organismo nos está avisando de que este equilibrio se está perdiendo.

MOMENTO DEL DÍA Y ENTRENAMIENTO 1

Desde edades tempranas ya en el mismo colegio nos transmiten que la actividad física es beneficiosa para la salud, y es obvio que es así pues el hombre es un ser vivo diseñado para el movimiento. La vida occidentalizada cada vez más sedentaria, con más cosas que nos facilitan el acceso a cualquier cosa está aportando consecuencias nada positivas para nuestra salud.

Cuanto mayor es el sedentarismo menor es la eficiencia muscular y menor masa muscular tendremos. En los últimos años se está demostrando como las personas que son capaces de mantener un determinado porcentaje de masa muscular y mayor eficiencia en el funcionamiento de sus músculos tienen menor riesgo de caer en patologías o incluso llegan a vivir más años.

ACTIVIDAD FÍSICA Y MICROBIOTA 1

En mis últimos artículos estoy hablando de cómo los distintos estresores pueden afectar a nuestra salud y en cómo podemos aprovechar este estímulo estresante para que se torne beneficioso y nos dote de resiliencia.

Aunque desde todos los ámbitos nos aseveran que la actividad física, y con toda la razón, es un aspecto saludable y necesario para tener buena salud y/o mejorarla si es el caso, bien es cierto que debemos tener presente que este estresor puede tornarse beneficioso o bien patológico.

El dolor de espalda es uno de los problemas más comunes en la gran mayoría de la población, prueba de ello son los centros de fisioterapia que están repletos de gente que va a que le den masajes para aliviar esta pesada molestia.

Todos aquellos que dediquen tres minutos a leer esta breve reflexión sobre el dolor de espalda, seguramente en algún momento lo han padecido, quizás es posible que haya personas que sufran este dolor cada día. Podría ser incluso, que a algunos el médico les haya realizado pruebas y el resultado podría ser perfectamente la falta de espacio entre vértebras, desvío de la columna, o quién sabe si también hayan tenido que escucharle decir “tienes una hernia discal y es normal que tengas dolor”.
En este artículo quiero centrarme en porqué llegamos a este estadio, qué ha pasado previamente y si hemos sido conscientes de los mensajes de alerta que nuestro cuerpo nos ha ido lanzando.

Cuántos de nosotros no ha padecido o padece de forma intermitente o constante una fuerte presión encima de los hombros que generalmente la achacamos a una sobrecarga en nuestra vida cotidiana. (En este artículo hablaba de cómo solucionarlo mediante ejercicios de relajación)

Seguramente, a algunos siempre les coincidirá el lado donde padecen la contractura o el lado de la tortícolis y a menudo es sin que hayan hecho ningún mal gesto ni un exceso de actividad.

En este caso la solución debemos buscarla más allá del tratamiento mecánico, fisioterapia o trabajo postural, y quizás deberíamos comprobar el estado de algún cuerpo visceral.